La imagen la eliges tú
No hay catálogo de diseños que aceptar. Subes tu archivo y esa es la funda que se fabrica. Si el archivo tiene poca resolución, la funda saldrá con poca resolución: la mitad del resultado depende de lo que envíes.
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90 segundos para entender la diferencia.
El video se cargara tras tu primer scroll para no afectar al rendimiento.
No todas se comportan igual con el roce, el sol y el bolsillo. Esta tabla resume el comportamiento típico de cada técnica, no una medición de este producto.
| Sublimación | Impresión UV directa | Vinilo o lámina | Lámina insertada | |
|---|---|---|---|---|
| Dónde queda la tinta | Dentro del recubrimiento | Sobre la carcasa, curada con luz UV | Encima, pegada | Suelta, entre dos capas |
| Se nota al tacto | No | Ligero relieve | Sí, hay canto | No, pero se mueve |
| Riesgo de despegado | Ninguno | Bajo | Alto en los bordes | Alto |
| Blancos y colores claros | Necesita base clara | Imprime blanco | Depende del vinilo | Fieles |
| Uso habitual | Fundas rígidas con foto | Fundas de silicona y madera | Series cortas y textos | Fundas transparentes baratas |
Descripción cualitativa de técnicas de impresión sobre plástico. No incluye ensayos de laboratorio propios ni datos de marcas concretas.
Si un dato que necesitas no está en esta tabla, es porque no lo tenemos confirmado. Pregúntalo en contacto antes de comprar y te lo respondemos con lo que diga el fabricante.
Cuatro afirmaciones cortas y comprobables. Todo lo demás lo explicamos más abajo, con criterios, no con adjetivos.
No hay catálogo de diseños que aceptar. Subes tu archivo y esa es la funda que se fabrica. Si el archivo tiene poca resolución, la funda saldrá con poca resolución: la mitad del resultado depende de lo que envíes.
No hay una estantería con fundas tuyas esperando. Cada unidad se imprime cuando entra el pedido, con el modelo de teléfono que hayas seleccionado. Ese es también el motivo legal por el que no admite desistimiento.
Que sea personalizada no te quita la garantía. Si llega rota, con la impresión desplazada, con el recorte de cámara mal situado o deja de ser conforme, responde el vendedor durante tres años desde la entrega.
El cobro se procesa en la pasarela de Stripe. El número de tarjeta se introduce en la pasarela, no en esta web, y no queda almacenado aquí.
Cuatro puntos escritos tal y como son, incluido el que no te conviene.
Sin gasto de envío a península. El plazo depende de la fabricación de tu funda y te lo confirmamos en el correo del pedido.
El pago se hace en la pasarela de Stripe: los datos de la tarjeta se introducen allí, no en esta web.
Imprimimos lo que envías. Si la foto llega pixelada o mal encuadrada, la funda sale igual: repásala antes de confirmar.
Escríbenos por el formulario de contacto. Un producto personalizado no se devuelve por arrepentimiento: mejor preguntar antes.
Elige tu modelo, sube la foto y revísala. A partir de que confirmes, la funda se fabrica solo para ti.
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Cuatro avisos que evitan la mayoría de los disgustos con una funda personalizada.
Busca tu teléfono en el selector. Comprueba la generación y si es la versión normal, Plus, Pro o Ultra: los recortes cambian entre ellas.
El original, no la captura de pantalla ni el reenvío. Encuadre vertical, motivo centrado y margen de sobra por los cuatro lados.
Mira la previsualización con calma y de cerca. En cuanto confirmas, la funda entra en fabricación con ese archivo.
Esta ficha no publica nota media ni recuento de reseñas. No hay conectado a esta página un sistema que verifique que quien opina compró de verdad, y una puntuación sin esa verificación no le sirve a nadie para decidir.
Hay dos formas honestas de valorar una funda personalizada antes de pagarla: mirar de cerca las fotos del producto y preguntar lo que no esté escrito. Si has comprado y quieres contarnos qué tal, escríbenos por el formulario de contacto.
Cuando leas notas de cinco estrellas en cualquier tienda de fundas, comprueba tres cosas: que se pueda leer el texto completo de cada opinión, que existan valoraciones de tres y cuatro estrellas, y que las fechas estén repartidas en el tiempo. Un bloque de reseñas perfectas concentrado en pocos días dice más de quien las publica que del producto.
En un producto impreso bajo pedido, la variable con más peso no es la máquina: es el archivo. Una foto nítida, bien iluminada y con margen sobrante sale bien con cualquier técnica decente. Una foto pequeña, recomprimida y recortada al límite sale regular incluso con la mejor. Por eso el resto de esta página está dedicado a explicarte cómo preparar la imagen y qué mirar en la funda.
La impresión no añade lo que la foto no tiene
Respuesta corta. Una funda de móvil personalizada con foto de impresión premium es una carcasa fabricada para un modelo concreto de teléfono sobre la que se imprime la imagen que tú envías, normalmente por sublimación o por impresión UV directa. Lo que separa una buena de una mala no es la publicidad: es la resolución del archivo (busca al menos unos 1.500 × 3.000 píxeles para la cara trasera), el encuadre con margen para las esquinas y el recorte de cámara, el material de la carcasa (rígida de policarbonato, flexible de TPU o híbrida) y el modelo exacto de teléfono. Al llevar tu archivo es un bien personalizado: queda fuera del desistimiento de 14 días por el artículo 103.c del RDL 1/2007, pero mantiene íntegra la garantía legal de 3 años del RDL 7/2021.
Compras dos cosas a la vez, y conviene separarlas mentalmente porque fallan por motivos distintos. La primera es una carcasa: una pieza de plástico moldeada para un teléfono concreto, que tiene que encajar, dejar libres los botones y no tapar el flash. La segunda es una impresión: una imagen tuya trasladada a esa pieza mediante un proceso industrial que tiene sus propias reglas de resolución, color y margen.
La mayoría de las decepciones con una funda móvil personalizada foto impresión premium vienen de la segunda parte, no de la primera. La carcasa suele encajar bien porque los moldes están estandarizados. Lo que falla es la foto: se subió una captura de pantalla en lugar del original, la cara del protagonista quedó justo debajo del agujero de la cámara, o el archivo venía de una red social que lo había recomprimido tres veces.
Hay una tercera capa que casi nadie menciona y que es puramente legal: cuando envías una imagen estás afirmando que puedes usarla. Si en la foto sale otra persona, o si es una imagen que descargaste de internet, esa afirmación puede no ser cierta. Lo desarrollamos más abajo, porque es el punto donde más gente se mete en un lío sin saberlo.
Lo que esta página no va a hacer es darte cifras de laboratorio. No publicamos julios de resistencia al impacto, ni milímetros de recubrimiento, ni porcentajes de bloqueo ultravioleta, porque no hemos hecho esos ensayos y las cifras de ese tipo que circulan por las tiendas de fundas casi nunca corresponden a una medición real. Lo que sí podemos darte es el criterio para leer una ficha de funda y detectar cuándo te están contando un cuento.
Regla práctica: si una ficha de funda te da un dato numérico con dos decimales y no dice bajo qué norma se ha medido, ese número es decoración.
Hay cuatro maneras habituales de llevar una foto a una funda, y cada una envejece distinto. Saber cuál tienes delante te dice más sobre la durabilidad que cualquier adjetivo del vendedor.
Es el sistema más extendido en fundas con foto. La imagen se imprime primero en un papel de transferencia con tintas especiales; después, con calor y presión, esa tinta pasa a estado gaseoso y se integra dentro del recubrimiento polimérico de la carcasa. El resultado no está encima del plástico, está dentro de la capa superficial. Por eso no se nota al tacto, no tiene canto que se pueda levantar y no se despega.
Tiene dos límites que conviene conocer. El primero es que necesita un sustrato con recubrimiento preparado, normalmente de color blanco o claro: sobre una carcasa negra no funciona. El segundo es que la sublimación no imprime blanco; el blanco de tu foto es el blanco de la base. Si tu imagen tiene zonas muy claras y la carcasa lleva un tono crema, esas zonas heredarán el tono.
Aquí un cabezal deposita la tinta directamente sobre la funda ya fabricada y una lámpara la cura al instante con luz ultravioleta. Permite imprimir sobre materiales que no admiten sublimación, incluidas fundas de silicona, de madera o de colores oscuros, porque puede imprimir una capa de blanco debajo del color.
La contrapartida es que la tinta queda sobre la superficie, con un relieve muy leve que a veces se aprecia con la uña. Si el fabricante no aplica un barniz de protección encima, ese relieve es el punto por donde empieza el desgaste: llaves, monedas y el roce del bolsillo actúan siempre sobre la parte más alta.
Se imprime en un material adhesivo y se pega sobre la funda. Es rápido y barato para series cortas, pero el borde del adhesivo es un canto físico: se ensucia, se levanta con el tiempo y el calor del bolsillo acelera el proceso. Se reconoce pasando la uña por el perímetro de la imagen.
Es la solución de las fundas de dos piezas en las que metes un papel impreso entre la carcasa y una tapa transparente. Ninguna tinta toca el plástico, así que la impresión no se raya; a cambio, la lámina se mueve, entra polvo entre las capas y el papel se decolora antes que cualquier tinta industrial. Sirve para cambiar de diseño a menudo, no para que dure.
Aquí es donde puedes ganar o perder el resultado, y no cuesta dinero.
La cara trasera útil de una funda de móvil ronda los 7 centímetros de ancho por 14 o 15 de alto, según el teléfono. Para impresión se trabaja habitualmente a 300 puntos por pulgada. Como una pulgada son 2,54 centímetros, 7 centímetros equivalen a unas 2,75 pulgadas, y 2,75 × 300 da unos 825 píxeles de ancho. Los 15 centímetros de alto son unas 5,9 pulgadas, es decir, unos 1.770 píxeles.
Ese es el mínimo teórico. En la práctica conviene subir bastante por encima, porque casi siempre se recorta algo al ajustar la imagen al formato de la funda y porque un margen de resolución perdona los recortes. Con un archivo de 1.500 × 3.000 píxeles vas sobrado. Cualquier teléfono de los últimos diez años hace fotos muy por encima de esa cifra: el problema nunca es la cámara, es por dónde ha pasado la foto después.
Una comprobación rápida: abre la imagen en el ordenador y amplíala al 200 %. Si a ese aumento ves cuadrados de color, bordes con halo o el pelo convertido en manchas, la impresión va a enseñar exactamente eso.
Tu pantalla emite luz y trabaja mezclando rojo, verde y azul. La impresión refleja luz y trabaja con tintas. Hay colores que una pantalla muestra y una impresora no puede alcanzar: los verdes y azules muy saturados, los naranjas fluorescentes, los rosas chicle. No es un defecto del fabricante, es física.
Consecuencias prácticas: espera que una foto de neones nocturnos salga algo más apagada de lo que ves en el móvil; que los negros profundos queden algo más grises; y que las fotos con dominante muy fría se templen un poco. Si la imagen es tuya y puedes editarla, subir ligeramente el contraste y la luminosidad antes de subirla suele acercar el resultado a lo que esperas, porque la tinta sobre plástico tiende a oscurecer respecto a la pantalla.
Este es el error que más veces arruina una funda que por lo demás está bien hecha. La imagen se estira hasta cubrir toda la cara trasera, incluidas las esquinas redondeadas, y después se practica el recorte del módulo de cámara, que en los teléfonos actuales ocupa una esquina superior de un tamaño considerable.
Trabaja con tres reglas:
Prueba casera antes de pedir: pon la foto a pantalla completa en el móvil, tapa con el dedo la esquina de arriba y mira si lo que queda sigue funcionando como imagen. Eso es, aproximadamente, tu funda.
La palabra «premium» en una ficha de funda no dice nada por sí sola. Lo que dice algo es el material, porque determina cómo se comporta ante un golpe y cómo envejece.
| Policarbonato rígido | TPU flexible | Híbrida (rígida + bumper) | |
|---|---|---|---|
| Tacto | Duro, fino, con cuerpo | Gomoso, algo agarrado | Duro detrás, blando en el canto |
| Cómo se pone | A presión, cuesta más | Se estira, muy fácil | Dos piezas o una con inserto |
| Ante una caída | Reparte el golpe, puede agrietarse | Absorbe deformándose | Combina las dos cosas |
| Envejecimiento | Estable | El transparente tiende a amarillear | Depende del canto de TPU |
| Impresión de foto | Sublimación, muy nítida | UV directa | Se imprime la pieza rígida |
| Le pega a | Fotos, uso normal, regalo | Quien se le cae el móvil a menudo | Quien quiere foto y protección |
El amarilleo del TPU transparente merece una nota aparte porque genera muchas reclamaciones. Es una reacción del material a la luz ultravioleta y al contacto con la grasa de la piel, y es progresiva e irreversible: no se quita frotando ni con bicarbonato, por mucho que circulen vídeos que lo prometen. Afecta a las fundas transparentes; en una funda con foto impresa a toda cara el efecto se nota mucho menos porque no hay un fondo blanco que sirva de referencia.
Sobre la protección real: ninguna funda de una sola capa convierte un teléfono en indestructible. Lo que hacen las buenas es levantar unas décimas de milímetro el borde alrededor de la pantalla y de la cámara, de manera que al caer boca abajo sobre una superficie plana el cristal no toque. Cuando mires una funda, esa cejilla es más informativa que cualquier certificación anunciada sin nombrar la norma.
Los fabricantes cambian la disposición de la cámara entre versiones de la misma generación, y a veces las medidas exteriores en apenas un milímetro. Una funda de la versión estándar puesta en la versión Pro deja el sensor tapado o no cierra. Antes de pedir, confirma en los ajustes del teléfono el nombre completo del modelo y compáralo con lo que ofrece el selector. Si no está, no compres «el que más se parezca».
La carga por inducción atraviesa sin problema los plásticos habituales de una funda de grosor normal. Lo que la estropea es el metal: una funda con placa metálica para soporte magnético, una lámina metalizada decorativa o una tarjeta olvidada en un compartimento trasero. Si un día tu teléfono deja de cargar sobre la base y antes cargaba, mira primero qué hay entre la base y el teléfono.
El sistema de accesorios magnéticos de los iPhone funciona con un anillo de imanes integrado en el teléfono y otro en la funda. Una funda sin ese anillo no impide que el accesorio se pegue, pero la sujeción es notablemente más débil y el accesorio puede desplazarse. Si dependes de un soporte magnético en el coche, comprueba en el selector si la variante que eliges lleva imanes; si la ficha no lo dice, pregúntalo antes de pagar en lugar de darlo por hecho.
Una funda de plástico impreso no bloquea la señal móvil ni la wifi. Los materiales que sí interfieren son los metálicos y algunos acabados con partículas metálicas. Si alguien te vende una funda de plástico advirtiendo de que «no afecta a la señal 5G», te está vendiendo como característica lo que es la situación normal.
Después de mirar muchas fundas con foto, hay patrones que se repiten. No es una regla inflexible, pero ahorra decepciones.
Si vas a regalarla, hay un detalle que importa tanto como la calidad de la imagen: la persona que la reciba va a llevar esa foto en la mano delante de desconocidos varias horas al día. Una foto muy íntima puede ser un regalo incómodo. Las que mejor funcionan como regalo suelen ser las que la persona enseñaría voluntariamente.
Este apartado no es un trámite. Cuando envías una imagen para que se imprima en un producto físico estás haciendo dos afirmaciones: que tienes derechos sobre esa imagen y que, si aparecen personas, cuentas con su consentimiento.
El derecho a la propia imagen está protegido por la Ley Orgánica 1/1982. Una cosa es tener la foto en el carrete y otra reproducirla en un objeto. Para una funda de uso estrictamente privado el conflicto es remoto, pero deja de serlo cuando la funda es un regalo para un tercero, cuando la imagen se difunde o cuando la relación con la persona retratada se tuerce. La solución es simple: pide permiso antes.
Con menores el consentimiento lo prestan quienes ostenten la patria potestad o tutela, y el interés del menor prevalece. Si la foto es de un sobrino, un ahijado o un compañero de clase de tu hijo, el permiso de sus padres no es una formalidad opcional. Y piensa dos veces antes de imprimir la cara de un niño en un objeto que se lleva a la vista en la calle.
Una imagen encontrada en un buscador tiene autor y tiene derechos, aunque no lleve marca de agua. Lo mismo ocurre con personajes de películas, escudos de clubes, logotipos de marcas y portadas de discos: son obras protegidas o signos registrados, y reproducirlos en un producto es un uso que su titular no ha autorizado. Un taller serio rechaza esos encargos, y hace bien: el riesgo no es solo del taller.
Si necesitas una imagen que no es tuya, busca bancos de imágenes con licencia que permita expresamente el uso en productos, y guarda el justificante de la licencia. Es la diferencia entre una anécdota y un problema.
Una fotografía puede ser un dato personal, y a veces lleva dentro metadatos con la fecha y las coordenadas del lugar donde se hizo. Antes de subir una imagen a cualquier servicio de personalización, mira su política de privacidad y comprueba durante cuánto tiempo conserva los archivos y para qué los usa. Si quieres eliminar la localización, la mayoría de teléfonos permite compartir una copia sin datos de ubicación desde las opciones de compartir.
La compra a distancia da, con carácter general, catorce días naturales para desistir sin justificación, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Ese derecho tiene excepciones tasadas, y una de ellas es la letra c del artículo 103: los bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados.
Una funda impresa con tu foto encaja de lleno en esa excepción, porque no se puede volver a poner a la venta. Conviene entender bien el alcance:
Desde el RDL 7/2021, que traspuso la directiva europea, las compras de bienes realizadas a partir del 1 de enero de 2022 tienen una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega. Cualquier ficha o condición general que siga hablando de dos años está desactualizada y no te vincula: la ley se aplica por encima de lo que diga la web.
Dos matices útiles. Durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en el momento de la entrega, así que no tienes que demostrar nada; a partir de ahí la carga de la prueba se invierte. Y la garantía comercial que ofrezca voluntariamente un vendedor solo tiene sentido si mejora la legal: si te ofrecen «doce meses de garantía» como si fuera una ventaja, te están ofreciendo menos de lo que ya tienes por ley.
Cuando veas un precio anterior tachado junto al actual, ese precio anterior debe ser el más bajo que el vendedor haya aplicado durante los treinta días previos. Lo exige el artículo 20 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista, en la redacción que le dio el RDL 24/2021 al trasponer la directiva llamada Ómnibus. Un descuento permanente que nunca se retira no es un descuento: es el precio.
Una funda impresa no necesita mantenimiento sofisticado, pero hay cuatro cosas que acortan su vida y que se pueden evitar sin esfuerzo.
Sobre cuánto dura: una funda impresa no tiene una fecha de caducidad, tiene un ritmo de desgaste que depende de dónde la lleves. En un bolsillo con llaves se raya en semanas; en un bolso con compartimento propio aguanta años. Cámbiala cuando la cejilla que protege la pantalla esté desgastada o cuando aparezcan grietas en las esquinas, que es donde se concentra la tensión de los golpes.
Dedica cinco minutos a elegir bien el archivo y treinta segundos a comprobar el modelo. Ese es, casi siempre, todo el margen de mejora que existe.
Compensa cuando la funda va a durar puesta: te acabas de comprar el teléfono, no piensas cambiarlo en un tiempo y quieres llevar encima una imagen que te importa. Compensa también como regalo, porque es de los pocos objetos personalizados que la persona usa a diario y no acaba en un cajón.
Compensa menos si estás a punto de cambiar de teléfono, porque la funda no se traslada a otro modelo. Y compensa poco si lo que buscas es protección máxima frente a caídas: para eso existen carcasas reforzadas de varias capas, que no suelen admitir impresión fotográfica a toda cara precisamente porque su superficie no es lisa.
Si tienes dudas sobre el encaje de tu modelo, sobre el acabado o sobre si tu foto va a dar la talla, escríbenos por el formulario de contacto antes de pagar. Es un producto que se fabrica para ti y no admite arrepentimiento: preguntar antes sale gratis. Puedes ver el resto de artículos personalizables en la tienda y más guías de personalización en el blog.
Los mismos criterios de archivo, color y encuadre se aplican a todo lo que imprimimos.
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