Poliéster
La fibra que mejor se lleva con el sudor y el secado rápido. Mueve la humedad hacia fuera en vez de empaparse, mantiene la forma lavado tras lavado y apenas se arruga. A cambio pide agua templada, poco calor y lavarla pronto.
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Esta camiseta es de poliéster. Esta tabla explica qué implica esa elección frente a las dos alternativas habituales, sin comparar marcas ni precios de terceros.
| Poliéster (esta camiseta) | Algodón 100 % | Mezcla algodón-poliéster | |
|---|---|---|---|
| Sudor | Lo transporta hacia la superficie y lo evapora | Lo absorbe y lo retiene dentro de la fibra | Comportamiento intermedio |
| Secado | Rápido, tanto en el cuerpo como en el tendedero | Lento, se queda pesada | Más rápido que el algodón puro |
| Tacto | Liso y ligero, algo más sintético | Suave y natural | Cercano al algodón |
| Arrugas | Muy pocas, sale casi lista del tendedero | Se arruga con facilidad | Se arruga poco |
| Encogimiento | Prácticamente nulo | Puede encoger en el primer lavado | Encoge menos que el algodón |
| Olor | Tiende a retenerlo si se guarda sudada | Aguanta mejor el olor, pero tarda en secar | Intermedio |
| Plancha | Temperatura baja, nunca fuerte | Admite temperatura alta | Temperatura media |
| Dónde brilla | Deporte, calor, uso intensivo, viaje | Calle, oficina, dormir | Uso mixto diario |
Comportamiento general de cada familia de fibras. Los datos concretos de esta prenda son los de su ficha técnica y los de la etiqueta cosida.
Estos son los datos que publica el fabricante de esta referencia. No añadimos gramajes, tecnologías de tejido ni ciclos de lavado que la ficha no recoja.
El peso indicado es el del artículo tal y como lo recoge el catálogo, no el gramaje del tejido por metro cuadrado. Ese dato no lo publica el fabricante para esta referencia.
Material, tallaje, color y marca. Con esos cuatro puntos ya puedes decidir, y los cuatro salen de la ficha del producto.
La fibra que mejor se lleva con el sudor y el secado rápido. Mueve la humedad hacia fuera en vez de empaparse, mantiene la forma lavado tras lavado y apenas se arruga. A cambio pide agua templada, poco calor y lavarla pronto.
Cuatro tallas disponibles. La letra no significa lo mismo en todas las marcas, así que lo que evita una devolución es medir a plano una camiseta que ya te siente bien y comparar con la tabla de tallas de la tienda.
El color más agradecido de un armario: no transparenta, disimula la marca del sudor mientras estás en movimiento y combina con todo. Pide lavado del revés y secado a la sombra para que no se apague.
Marca de ropa deportiva con recorrido en el fútbol. En esta ficha nos limitamos a lo que la marca declara del producto: composición, color y tallaje. No atribuimos a esta referencia tecnologías de tejido que no aparezcan en su ficha.
Cuatro cosas que puedes exigir por escrito, no cuatro promesas.
Sin coste de envío a península. El plazo estimado y el seguimiento te llegan en el correo de confirmación del pedido.
La tarjeta se introduce en la pasarela de BBVA, no en esta página. Los datos bancarios no pasan por nuestros servidores.
Garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega (RDL 1/2007 en la redacción del RDL 7/2021). Responde el vendedor, no la marca.
Desistimiento de 14 días naturales sin dar motivos (arts. 102 a 108 del RDL 1/2007), con derecho a probártela antes de decidir.
Dos formas de comprar, sin cuotas ni permanencia: pagas una vez y se acabó.
La camiseta Umbro COLLEGIATE 66119U en negro, en la talla que elijas al tramitar el pedido.
Compra agrupada en un solo pedido y un solo envío. Si necesitas confirmar qué incluye exactamente antes de pagar, escríbenos por el formulario de contacto.
Precio total del pack
Mide antes de pedir y, si no te encaja, tienes 14 días naturales para devolverla.
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Cuatro puntos que resuelven la mayoría de las dudas
Extendida a plano y sin tensar la cinta. Anota ancho de pecho, largo total y ancho de hombro.
La tabla del producto manda sobre cualquier orientación general: cada marca interpreta la letra a su manera.
Ceñida para deporte, un par de centímetros de más para uso diario, una talla completa arriba si va sobre otra prenda.
El Reglamento (UE) 1007/2011 obliga a que toda prenda textil vendida en la Unión lleve su composición en fibras expresada en porcentaje de peso, con las denominaciones oficiales y de forma legible y duradera. Es el dato que puedes exigir y comprobar al recibirla.
Los símbolos de cuidado —cuba, triángulo, cuadrado, plancha y círculo— siguen la norma ISO 3758 y son la referencia real de lavado de esta prenda concreta. Cuando un consejo general choque con lo que dice esa etiqueta, gana la etiqueta.
La Umbro COLLEGIATE 66119U es una camiseta de manga corta para hombre, de poliéster, en negro y con tallas de la M a la XXL. Con esos cuatro datos ya tienes casi todo lo que decide una compra acertada: la fibra determina cómo se comporta la prenda con el sudor, con el calor y en la lavadora; el color condiciona el mantenimiento; y el rango de tallas obliga a medir antes de pedir en vez de fiarse de la letra. El resto de esta guía desarrolla esos tres frentes y añade lo que la ley te reconoce como comprador, que es la red de seguridad de cualquier compra a distancia.
Aquí no vas a encontrar gramajes, ciclos de laboratorio, nombres de tecnologías de tejido ni pruebas de durabilidad atribuidas a esta referencia. El fabricante publica de este modelo la marca, la referencia, la composición, el color y el rango de tallas, y eso es lo que aparece en la ficha técnica de arriba. Todo lo demás que leas a continuación es comportamiento general del poliéster y de los tejidos de punto, normativa aplicable en España y método de medición: cosas que se pueden comprobar y que no dependen de que alguien haya probado esta camiseta concreta.
Esa distinción importa más de lo que parece. Una ficha de producto que te promete un número exacto de lavados sin desgaste, una resistencia al desgarro en kilos o un porcentaje de retención de color te está dando datos que casi nunca proceden del fabricante. Cuando pides una camiseta y la comparas con lo que te habían contado, lo único que puedes verificar es lo que dice su etiqueta cosida y cómo se comporta en tu propio uso. Por eso esta guía se centra en enseñarte a leer esa etiqueta y a decidir con criterio propio.
La talla es la primera causa de devolución en ropa comprada por internet, y casi siempre por el mismo motivo: cada marca interpreta la letra a su manera. Una M puede tener cinco centímetros de diferencia de pecho entre dos fabricantes, y hasta entre dos líneas del mismo fabricante. Pedir la talla que usas siempre es tirar una moneda al aire. La norma europea EN 13402 propuso designar las tallas por medidas corporales en centímetros para acabar con este lío, pero su aplicación es voluntaria y la mayor parte del sector sigue trabajando con letras.
El método que funciona es comparar prenda con prenda. No midas tu cuerpo: mide una camiseta que ya tengas y que te siente exactamente como quieres que te siente esta. Así incorporas de golpe la holgura que te gusta, el largo al que estás acostumbrado y el ancho de hombro que te resulta cómodo, sin tener que calcular nada. Es la diferencia entre pedir a ciegas y pedir con una referencia física delante.
| Medida | Cómo se toma | Qué decide |
|---|---|---|
| Ancho de pecho | Camiseta extendida a plano, de costura a costura, unos dos centímetros por debajo de la axila | Es la medida que manda: define si la camiseta te ceñirá o te caerá suelta |
| Largo total | Desde el punto más alto del hombro, junto al cuello, hasta el bajo | Evita que se te suba al levantar los brazos o que quede demasiado larga |
| Ancho de hombro | De costura a costura por la parte alta de la espalda | Medida de control: si el hombro cae muy fuera, la camiseta te queda grande aunque el pecho cuadre |
| Largo de manga | Desde la costura del hombro hasta el borde de la manga | Determina dónde cae el puño: a mitad de bíceps, sobre el codo o por encima |
Toma las medidas con la camiseta seca y bien estirada, sobre una mesa o el suelo, y sin tensar el tejido con la cinta métrica. El punto es fácil de fallar: un tejido de punto cede si tiras de él, y dos centímetros de más en el ancho de pecho equivalen aproximadamente a media talla. Mide dos veces y quédate con la cifra menor. Apunta los cuatro números en el móvil, porque te van a servir para cualquier compra futura de camisetas, no solo para esta.
Con las cifras delante, la decisión es tuya y depende de para qué la quieras. Para un corte ceñido de entreno, busca la talla cuyo ancho de pecho coincida con el de tu camiseta de referencia o quede un centímetro por debajo: en deporte, una prenda que se mueve mucho roza, y el roce en carrera larga es lo que acaba en irritación. Para uso diario relajado, un par de centímetros de más dan margen de movimiento sin que la prenda se vea grande. Si la vas a llevar por encima de otra camiseta, para dormir o para trabajar con esfuerzo físico, sube una talla completa y no lo pienses más.
Hay un matiz propio de esta prenda: el poliéster no encoge de manera apreciable. En una camiseta de algodón puedes pedir una talla de más contando con que el primer lavado la asiente un poco; aquí no ocurre. Lo que compras es lo que vas a tener dentro de dos años, salvo que la maltrates con calor. Eso simplifica la decisión: la talla que te siente bien el primer día es la talla correcta, sin margen de corrección posterior.
Toda la personalidad de esta camiseta cabe en una propiedad física: el poliéster es una fibra hidrófoba, es decir, apenas absorbe agua en su interior. Mientras el algodón puede retener una cantidad importante de humedad dentro de la propia fibra, el poliéster deja que el líquido circule por los huecos entre hilos hasta la cara exterior del tejido, donde se evapora. De ahí salen, encadenadas, casi todas sus ventajas y todos sus inconvenientes.
Regla práctica: el poliéster brilla justo donde el algodón falla, y falla donde el algodón brilla. Si tu uso principal es entrenar, sudar, viajar ligero o encadenar días de calor, esta fibra es la elección lógica. Si lo que buscas es el tacto de una camiseta de estar por casa, no lo es por bien hecha que esté la prenda.
Un negro que envejece mal no se vuelve marrón ni verde: se vuelve gris. Y no lo hace de golpe, sino por acumulación de tres procesos distintos que conviene distinguir porque cada uno se combate de una manera.
El primer culpable no es la pérdida de tinte, sino el desgaste mecánico. En el tambor de la lavadora, las prendas rozan entre sí y contra el metal; ese roce levanta microscópicamente la superficie de la fibra, que empieza a dispersar la luz en vez de absorberla. El resultado es un aspecto apagado aunque el colorante siga ahí. Lavar del revés, con carga suelta y en ciclo corto reduce mucho ese efecto, porque la cara que roza pasa a ser el interior de la prenda.
La radiación solar degrada los colorantes. Un tendedero al sol directo durante horas, día tras día, hace más daño al negro que veinte lavados en frío. Como el poliéster seca deprisa incluso a la sombra, no hay ninguna razón para exponerlo: tiéndela en interior, en una galería o en la zona sombreada del balcón y habrás eliminado el segundo factor.
El exceso de detergente y el suavizante dejan una película sobre el tejido que difumina el negro y da ese aspecto de prenda cansada. En una fibra sintética el problema es doble, porque esa película tapona además los huecos por los que circula la humedad y reduce la capacidad de la camiseta para secarse rápido. Dosifica el detergente según la dureza del agua de tu zona y prescinde del suavizante en esta prenda.
Un cuarto factor, menos frecuente pero irreversible, es el blanqueador con cloro. Sobre un tinte oscuro no aclara de forma uniforme: crea manchas anaranjadas o rosadas que ya no se corrigen. Si tienes que quitar una mancha localizada, usa un producto de oxígeno activo compatible con color, y solo si el símbolo del triángulo de la etiqueta lo permite.
Los cinco símbolos de la etiqueta de cuidado siguen la norma ISO 3758 y se leen siempre en el mismo orden. No son adornos: son la instrucción del fabricante para esa prenda concreta, y prevalecen sobre cualquier consejo general, incluido el de esta página.
| Símbolo | Qué indica | Cómo se modifica |
|---|---|---|
| Cuba | Lavado en agua y temperatura máxima | El número dentro es la temperatura en grados. Una raya bajo la cuba pide ciclo moderado; dos rayas, ciclo muy suave; una mano, lavado a mano; tachada, no lavar en agua |
| Triángulo | Blanqueo | Vacío admite cualquier blanqueador; con dos rayas diagonales, solo blanqueo sin cloro; tachado, no blanquear |
| Cuadrado | Secado | Con un círculo dentro es secadora, y los puntos marcan la temperatura; tachado, no usar secadora. Las rayas dentro del cuadrado indican secado al aire: vertical, tendido; horizontal, en plano |
| Plancha | Planchado | Un punto, temperatura baja; dos, media; tres, alta; tachada, no planchar. Una cruz bajo la plancha significa sin vapor |
| Círculo | Limpieza profesional | Las letras indican al tintorero el disolvente admitido. Tachado, no admite limpieza en seco |
El etiquetado de cuidado no es obligatorio por normativa europea, a diferencia del de composición: es una práctica del sector que se apoya en esa norma. Cuando la prenda lo trae, es la información más fiable que vas a tener sobre ella, porque procede de quien conoce el tejido, los tintes y los acabados aplicados.
Si la camiseta huele bien al sacarla de la lavadora pero el olor reaparece en cuanto sudas, el residuo graso sigue ahí. Dos remedios domésticos funcionan bien y no dañan la fibra: un remojo previo de media hora en agua fría con un chorro de vinagre blanco, o un lavado con un producto de oxígeno activo apto para color a la temperatura máxima que permita la etiqueta. Lo que no ayuda es echar más suavizante, que enmascara el olor durante un día y agrava el problema de fondo.
El Reglamento (UE) 1007/2011 regula las denominaciones de las fibras textiles y el etiquetado de composición de los productos textiles en toda la Unión. Su exigencia central es sencilla: la prenda debe indicar la composición en fibras por porcentaje de peso, con las denominaciones oficiales del propio reglamento, de forma legible, visible y duradera, y en la lengua del Estado en el que se comercializa. No vale una descripción aproximada ni una marca comercial de tejido en lugar del nombre de la fibra.
De ahí salen varias consecuencias prácticas que te sirven al recibir cualquier prenda:
Si al abrir el paquete la composición de la etiqueta no es la anunciada, no estás ante una cuestión de gustos sino ante una falta de conformidad del producto con la descripción, y eso te da derecho a exigir su subsanación o a resolver la compra. Lo práctico es fotografiar la etiqueta completa junto al albarán antes de devolver nada y escribir al vendedor describiendo la diferencia. Ese correo, con la foto, es la prueba que sostiene cualquier reclamación posterior. Y tienes, en paralelo, los 14 días de desistimiento, que no exigen justificar nada y suelen ser la vía más rápida cuando lo que quieres es recuperar tu dinero sin discutir.
Las prendas rara vez se rompen: se abandonan porque dejan de verse bien. Estas son las causas que más veces están detrás, ordenadas por lo fácil que resulta evitarlas.
Comprar a distancia no te deja en peor posición que comprar en una tienda física: te deja en mejor posición, porque además de la garantía tienes un derecho de desistimiento que en el comercio presencial no existe por ley. Conviene tener claros los dos, porque sirven para cosas distintas.
Los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007 te dan 14 días naturales para desistir de una compra a distancia sin justificación y sin penalización. El plazo cuenta desde que tú o la persona que indiques recibís materialmente el pedido, no desde que lo haces. Basta con comunicarlo por escrito mediante el formulario oficial del anexo B de esa misma norma o con cualquier declaración inequívoca: un correo diciendo que desistes es válido, y conviene conservarlo.
Dos precisiones que se incumplen a menudo en fichas de producto. La primera: puedes probarte la prenda. La ley te permite manipular el producto lo necesario para comprobar su naturaleza, sus características y su funcionamiento, exactamente igual que harías en el probador de una tienda. Solo respondes de la disminución de valor si vas más allá de eso, por ejemplo si la lavas, la usas para entrenar o la manchas (art. 108 del RDL 1/2007). Exigir que se devuelva sin usar y con todas las etiquetas puestas como condición para aceptar el desistimiento no se sostiene.
La segunda: el plazo es de 14 días, no de 30 ni de 7. Un comercio puede ofrecer voluntariamente un plazo mayor, pero nunca uno menor, y no puede presentar como cortesía comercial lo que es un derecho. Si el vendedor no te informa del derecho de desistimiento, el plazo se amplía doce meses más (art. 104).
La excepción del art. 103.c cubre los bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados. Esta camiseta es un artículo de catálogo con referencia de fabricante, no una prenda personalizada, así que esa excepción no le aplica y el desistimiento funciona sin matices. Si en otra compra pides una camiseta con un nombre o un diseño tuyo estampado, ahí sí cambia la situación, y el vendedor debe informarte de ello antes de que pagues.
Una vez comunicado el desistimiento tienes 14 días naturales para enviar la prenda de vuelta (art. 106). El vendedor debe reembolsarte en un máximo de 14 días naturales desde que recibe tu comunicación, por el mismo medio de pago que usaste, y el reembolso incluye los gastos de envío estándar que pagaste al comprar (art. 107). Puede retener el importe hasta recibir la prenda o hasta que le acredites que la has enviado, lo que ocurra antes. Los gastos de la devolución sí pueden correr por tu cuenta, pero solo si te lo informaron con claridad antes de la compra.
Es la otra herramienta y funciona en paralelo. Desde la reforma que el RDL 7/2021 introdujo en el RDL 1/2007, los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 tienen tres años de garantía legal de conformidad contados desde la entrega. Durante los dos primeros años se presume que cualquier falta de conformidad que aparezca ya existía en el momento de la entrega, así que no tienes que demostrar nada; a partir de ahí la carga de la prueba se invierte.
Quien responde es el vendedor, no la marca. Cubre defectos de fabricación y también que el producto no se corresponda con la descripción, el tipo, la cantidad, la calidad o la funcionalidad anunciadas: una costura que se abre sin motivo, un tejido que se descose, una talla que no se ajusta a la tabla publicada o una composición distinta de la declarada. No cubre el desgaste normal por el uso ni los daños que causes tú, así que una camiseta apagada tras dos años de lavados semanales es uso, no defecto.
Si no se ha pactado otra cosa, el vendedor dispone de un máximo de 30 días naturales para entregar el pedido (art. 109 del RDL 1/2007). Si incumple ese plazo y, tras requerirle una entrega adicional razonable, sigue sin cumplir, puedes resolver el contrato y recuperar todo lo pagado. Mientras el paquete viaja, el riesgo es del vendedor: la responsabilidad no pasa a ti hasta que tú o la persona que hayas indicado tenéis la posesión material del producto (art. 66 ter). Un paquete perdido o dañado en el transporte no es problema tuyo.
Si la reclamación se atasca, el camino es escribir primero al vendedor dejando constancia por escrito y, si no hay respuesta satisfactoria, acudir a la oficina municipal de información al consumidor o al servicio de consumo de tu comunidad autónoma, que pueden tramitar la queja y, cuando ambas partes lo aceptan, derivarla a la junta arbitral de consumo. Guarda siempre la confirmación del pedido, el justificante de pago y las comunicaciones: con eso se resuelve la mayoría de los casos sin llegar más lejos.
En una compra a distancia, el art. 97 del RDL 1/2007 obliga al vendedor a facilitarte determinada información antes de que quedes vinculado por el contrato, y a hacerlo de forma clara y comprensible. No es un formalismo: es la lista de cosas que puedes exigir que estén escritas en la página o en el correo de confirmación, y su ausencia tiene consecuencias.
Esa información forma parte del contrato: si el vendedor anuncia una composición o un tallaje y luego entrega otra cosa, no estás discutiendo una impresión subjetiva, estás señalando un incumplimiento documentado. Y si nunca te informó del derecho de desistimiento, el plazo de 14 días se amplía en doce meses adicionales, algo que muy pocos compradores saben y que cambia por completo el margen de maniobra cuando el problema aparece tarde. Merece la pena guardar la página del producto y el correo de confirmación tal y como estaban el día de la compra.
Si has respondido a las ocho, ya has hecho más de lo que hace la mayoría antes de darle a comprar, y las probabilidades de que la camiseta acabe en el fondo del armario bajan mucho. Y si algo no cuadra al recibirla, tienes por escrito los plazos y los artículos que respaldan tu reclamación. Puedes ver el resto de referencias en la tienda o escribirnos por el formulario de contacto si necesitas resolver una duda concreta antes de pedir.
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