Bordado, no estampado
El diseño va cosido con hilo sobre la tela. Se nota al tacto y aguanta el roce y los lavados mucho mejor que una tinta o un vinilo pegado en la superficie.
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Las cuatro técnicas que compiten por el mismo hueco, sin adornos.
| Técnica | Bordado | Vinilo textil | Serigrafía | Sublimación |
|---|---|---|---|---|
| Cómo se fija | Hilo cosido a través del tejido | Lámina pegada con calor y presión | Tinta depositada sobre la superficie | Tinta gasificada dentro de la fibra |
| Relieve | Sí, textura palpable | Ligero, plano y brillante | Plano | Ninguno |
| Punto débil | Detalles muy finos y degradados | Los bordes tienden a levantarse | Se cuartea con el uso y el lavado | Necesita poliéster y color claro |
| Colores | Manchas planas, aquí hasta 3 | Uno por capa recortada | Uno por pantalla | Fotográficos, sin límite |
| Va bien en | Logos, escudos, textos cortos | Números y nombres puntuales | Tiradas grandes en prenda plana | Diseños fotográficos en tejido claro |
| En una gorra | Es la opción natural | Sufre en la zona curva | Difícil por la entretela rígida | Casi descartada por el algodón |
Comparativa cualitativa de técnicas de personalización textil. No incluye precios de terceros.
Los datos de gramaje del tejido y de número máximo de puntadas no están publicados en la ficha. Si los necesitas para un pedido de varias unidades, pregúntanos antes de comprar.
Cuatro rasgos concretos de esta gorra, contados sin florituras: qué hace, qué no hace y en qué se nota.
El diseño va cosido con hilo sobre la tela. Se nota al tacto y aguanta el roce y los lavados mucho mejor que una tinta o un vinilo pegado en la superficie.
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Si el logo llega en un formato que no da para bordar con detalle, te lo decimos antes de producir. Escribe a camiseta@mercadonet.es o llama al 628 20 12 18, de lunes a viernes de 10:00 a 18:00.
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Cuatro detalles de construcción y servicio que explican el resultado.
Un vector (SVG, AI, EPS o PDF) o, en su defecto, la imagen de mayor resolución que tengas. Cuanto mejor el archivo, más limpio sale el bordado.
Mira el bordado a contraluz y por el revés: puntadas parejas, sin hilos sueltos y con los colores que aprobaste. Si algo no cuadra, avísanos.
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Todavía no publicamos valoraciones de esta gorra. Cuando haya opiniones de compras verificadas, aparecerán aquí con su fecha y sin filtrar las que no nos dejen bien.
Mientras tanto, la información con la que puedes decidir es la de la ficha técnica: construcción de 6 paneles, algodón, visera curvada, cierre de velcro, bordado en hilo con hasta 3 colores y 12 colores de gorra. Si necesitas un dato que no está publicado, pregúntalo antes de comprar en contacto.
Un bordado se revisa por el derecho y por el revés. Por delante se comprueba que las puntadas son parejas, que no hay hilos sueltos ni saltos, que los colores son los aprobados y que el diseño está centrado respecto a la costura del panel frontal. Por detrás se mira que el rematado no rasque la frente. Si el bordado sale movido, la gorra no se envía: se vuelve a bordar.
Si aun así te llega algo que no cuadra con lo que aprobaste, no es un problema tuyo: es falta de conformidad y se resuelve por nuestra cuenta.
Respuesta corta. Una gorra de 6 paneles es la gorra de béisbol clásica: la corona se forma con seis gajos de tela cosidos entre sí y una costura que la recorre de delante hacia atrás. Bordarla significa que el diseño se cose con hilo sobre el tejido y queda en relieve, en lugar de imprimirse encima. El modelo de esta página es de algodón, con visera curvada y cierre trasero de velcro, se sirve en 12 colores y admite hasta 3 colores de hilo. Cuesta 19,90 € con IVA y el envío a península va incluido.
A partir de ahí empiezan las preguntas de verdad: si el logo que tienes sirve para bordar, dónde cabe, cuánto puede medir, cómo se lava sin cargártelo y qué pasa si llega mal. Eso es lo que ocupa el resto de esta página. No hay ranking de marcas ni tabla de precios de la competencia: hay cómo funciona una gorra bordada y cómo evitar los tres o cuatro fallos que arruinan un pedido.
Suena a detalle de friki, pero la construcción condiciona todo lo demás: cómo se ajusta a la cabeza, cuánta superficie tienes para el bordado y cuánto aguanta antes de perder la forma.
La corona se corta en seis piezas triangulares que se cosen de dos en dos y luego entre sí. El resultado es una cúpula que sigue la curva del cráneo con bastante fidelidad, porque seis piezas describen una esfera mejor que cinco y mucho mejor que dos. Esa es la razón práctica de que el formato de 6 paneles se haya impuesto: es cómodo y no hace bulto en las sienes.
La contrapartida está justo delante. Entre los dos paneles frontales hay una costura vertical que baja por el centro. El bordado tiene que convivir con ella. Un logo perfectamente simétrico y centrado queda partido en dos por esa línea, y en la práctica se resuelve de dos maneras: dejando la costura como eje de simetría (funciona muy bien con escudos y con logotipos circulares) o desplazando ligeramente el diseño hacia un panel. Lo que no funciona es ignorarla y esperar que se note poco.
Detrás de los dos paneles delanteros hay una entretela rígida, lo que en el oficio se llama buckram. Es la que mantiene la gorra erguida en lugar de dejarla caer sobre la frente. Y es la que explica media docena de limitaciones del bordado: el bastidor de la máquina tiene que agarrar esa zona sin arrugarla, la aguja atraviesa dos capas y no una, y hay un límite claro de densidad de puntadas antes de que el tejido empiece a fruncirse.
Cuando alguien pregunta por qué su logo se ve más pequeño en la gorra que en la camiseta, la respuesta casi siempre está aquí. En una camiseta bordas sobre una tela suelta y plana. En una gorra bordas sobre una superficie curva, tensada y con un refuerzo interior. Manda la física, no las ganas.
En la cúspide, donde confluyen las seis puntas, va un botón forrado con la misma tela. No es decorativo: tapa y protege el punto donde se juntan todas las costuras. Repartidos por los paneles suele haber ojales de ventilación, bordados o troquelados, que permiten que el aire circule. En una gorra de algodón esos ojales marcan la diferencia entre llevarla una tarde de julio o quitártela a los diez minutos.
La de esta gorra es curvada, que es la forma clásica y la que más protege del sol, porque acompaña la línea de la cara y tapa también de reojo. La visera plana es una cuestión de estilo urbano y da algo más de superficie para bordar en el propio ala, pero a cambio deja los laterales al descubierto. La visera lleva dentro un alma rígida forrada con el mismo tejido, y esa alma es la primera víctima de una lavadora: se deforma, se rompe por la mitad y ya no vuelve.
Este modelo lleva velcro. Comparado con las alternativas: la hebilla metálica tiene mejor acabado y permite un ajuste continuo, pero araña y pesa; el snapback de plástico ajusta a saltos fijos y es muy resistente; el velcro es el más rápido de poner y quitar, ajusta en cualquier punto del recorrido y no tiene piezas que se rompan. Su punto débil es conocido: con los años el gancho acumula pelusa y pierde agarre. Se recupera bastante con un cepillo de dientes viejo pasado en seco.
La gorra que se estropea antes no es la más barata: es la que ha pasado por la secadora.
Aquí es donde se decide si el resultado te va a gustar. Un bordado no se «sube» como una imagen: hay que traducirlo a un recorrido de agujas.
Lo que mejor funciona es un archivo vectorial: SVG, AI, EPS o un PDF con las curvas vivas. Un vector se puede ampliar, reducir y separar por colores sin que se degrade, y sus contornos son líneas matemáticas que la digitalización sigue con precisión. Si solo tienes un mapa de bits, que sea grande y limpio: un PNG con fondo transparente a buena resolución se defiende. Lo que casi nunca sirve es una captura de pantalla, una imagen descargada de una red social o un JPG de 300 píxeles con el borde emborronado por la compresión, porque el contorno que hay que seguir sencillamente no existe.
Es el paso que la gente no ve y por el que se paga en realidad. Alguien coge tu diseño y decide, zona por zona, qué tipo de puntada la rellena, en qué dirección, con qué densidad y en qué orden se cose cada color para minimizar los cambios de hilo y los saltos. Ese trabajo produce un fichero de máquina que no se parece en nada a la imagen original: es una secuencia de coordenadas.
Una digitalización buena y una mala pueden salir del mismo logo y dar resultados opuestos. La mala se reconoce enseguida: bordes que no cierran, letras que se comen a sí mismas, zonas donde la tela se frunce porque hay demasiadas puntadas apretadas en poco espacio.
Debajo de lo que ves hay una subcapa de puntadas que fija el tejido y evita que se mueva. Sin ella, el bordado «flota» y se deforma. Y como el hilo tira de la tela al coserse, el diseño se encoge un poco a lo ancho: por eso se digitaliza con una compensación, ensanchando ligeramente las formas para que salgan del tamaño previsto. Son detalles invisibles que explican por qué un bordado bien hecho parece nítido y otro parece hinchado.
Los colores de hilo no son colores de tinta. Existen cartas de hilo de bordado con sus propias referencias, y lo que se hace es buscar el hilo más cercano a tu color corporativo. «Cercano» quiere decir eso: casi nunca hay coincidencia exacta. Si tu marca vive de un tono muy concreto, dilo al enviar el archivo para que se elija la referencia más aproximada de forma consciente, y no la que caiga.
Esta gorra admite hasta tres colores de hilo en el diseño. No es un capricho: cada color añade un cambio de aguja, una parada y un remate, y la zona bordada de una gorra es pequeña. Tres manchas planas bien elegidas cubren la mayoría de logotipos, escudos y textos. Si tu diseño tiene degradados, transparencias o quince tonos, hay que simplificarlo antes: reducir a masas planas, marcar los contornos con un color y aceptar que el bordado es un lenguaje distinto del de la pantalla. Bien hecho, esa simplificación suele mejorar el logo.
Es la posición principal y la que más superficie útil ofrece. La limitan tres cosas: la costura central, la altura de los paneles delanteros y el hueco que deja el bastidor de gorras de la máquina. Los diseños que mejor funcionan aquí son compactos: más anchos que altos, con formas cerradas y sin texto minúsculo. Un logo horizontal muy largo, del tipo nombre completo de empresa en una sola línea, se queda sin altura de letra y acaba ilegible.
Da para piezas pequeñas: unas iniciales, un icono, una fecha, un dorsal. Es la posición ideal para el complemento del frontal, no para el elemento principal.
Está condicionada por el cierre. En una gorra de velcro el espacio útil queda repartido en dos zonas estrechas a los lados de la abertura, así que se usa para textos cortos o una marca discreta.
Bordar sobre la visera curvada es posible pero incómodo, porque el alma rígida y la curvatura complican el bastidor. Se reserva para detalles pequeños, y conviene consultarlo antes de dar el diseño por bueno.
Si la letra más pequeña de tu diseño, medida en el tamaño final, baja de unos cinco milímetros de altura, va a costar leerla. En puntada satén, por debajo de ese umbral las letras se cierran sobre sí mismas y una «e» acaba pareciendo un borrón. La prueba casera es sencilla: imprime el logo al tamaño que quieres bordarlo, ponlo a un metro y mira si distingues las palabras. Si no, hay que agrandarlo o quitar texto.
Con una cinta métrica flexible, rodea la cabeza pasando por encima de las cejas y por la parte más ancha de la nuca, sin apretar. Ese número es tu contorno. La mayoría de los adultos se mueve en la franja de 55 a 61 centímetros, que es justo lo que cubre una talla única de velcro con holgura por los dos lados.
El velcro ajusta el diámetro, no la profundidad de la copa ni la altura de la corona. Si tienes la cabeza estrecha pero alta, la gorra puede quedarte bien de contorno y aun así montarse un poco; si la tienes muy ancha, el velcro llegará al final de su recorrido. En pedidos para equipos con muchas cabezas distintas, la talla única de velcro es la opción que menos disgustos da, precisamente porque cada uno se la ajusta.
Una talla única de adulto se le queda grande a un niño pequeño aunque cierres el velcro del todo, porque la copa es más profunda. Para regalo infantil, mide antes.
El 90 % de las gorras que se estropean no lo hacen por el bordado: lo hacen por el lavado. Tres factores destruyen una gorra: el calor, el centrifugado y la fricción fuerte.
| Situación | Qué hacer | Qué evitar | Por qué |
|---|---|---|---|
| Lavado habitual | A mano, agua fría o templada, jabón neutro, cepillo blando | Lavadora con centrifugado | Los giros deforman la visera y el alma rígida se parte |
| Secado | A la sombra, rellena con una toalla enrollada | Secadora y sol directo prolongado | El calor encoge la entretela y decolora el tejido |
| Manchas | Tratar el punto concreto en frío, cuanto antes mejor | Lejía y quitamanchas con cloro | Descoloran el hilo de bordado antes que la tela |
| Arrugas | Vapor a distancia, sin apoyar | Plancha directa sobre el bordado | Aplasta el relieve del hilo y ya no se recupera |
| Sudor en la banda | Frotar la cinta interior con jabón y aclarar bien | Dejar que se seque el sudor sin aclarar | La sal cristaliza y deja un cerco blanco permanente |
| Guardado | Sobre una superficie plana o en su forma | Aplastada en el fondo de un cajón | La corona pierde la cúpula y ya no monta bien |
Un apunte sobre el hilo: el hilo de bordado industrial es de poliéster, resistente al roce y a la decoloración, y aguanta mucho más que la propia tela de la gorra. Si algo se va a desgastar antes, es el algodón del panel frontal por el roce, no el logo.
El escudo bordado en el frontal y, si acaso, el dorsal o las iniciales en un lateral. Conviene fijar el color de la gorra desde el principio y no cambiarlo entre tandas, porque doce colores dan mucho juego y es fácil que la segunda remesa salga en un azul que no es el mismo. Guarda el archivo digitalizado que se use: reutilizarlo evita variaciones entre pedidos.
Aquí el logo suele venir con una tipografía fina y un claim debajo. Ese claim casi nunca sobrevive al tamaño de una gorra. La versión que funciona es la reducida: símbolo más nombre, sin línea secundaria. Si tu manual de marca contempla una versión compacta, es la que hay que mandar.
Diseños de una o dos tintas, con una fecha o un nombre. Funcionan porque son simples. El error habitual es querer meter una ilustración detallada que en pantalla se ve preciosa y en doce centímetros de ancho es una mancha.
Iniciales, un icono, una frase corta. Al ser un producto hecho a medida no admite devolución por cambio de opinión, así que confirma antes el color de la gorra y la ortografía exacta de lo que se va a bordar. Una tilde mal puesta es para siempre.
Si el archivo que mandas es el bueno, el resto del proceso es aburrido. Y aburrido, aquí, es exactamente lo que quieres.
Esta parte se cuenta mal en muchas tiendas, así que conviene dejarla clara, porque en un producto hecho a medida las reglas no son las mismas que en una gorra de catálogo.
En una compra a distancia tienes, con carácter general, 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Ese derecho tiene excepciones tasadas, y una de ellas es el artículo 103.c: los bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados. Una gorra con tu logo, tu nombre o la fecha de tu boda entra de lleno en esa excepción, porque nadie más la va a comprar.
Conviene entender el matiz: la excepción cubre el arrepentimiento, no los defectos. Que no puedas devolverla porque ya no te apetece no significa que tengas que quedarte con una gorra mal hecha.
La garantía legal de conformidad es de 3 años desde la entrega para los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022, conforme al artículo 120.1 del RDLeg 1/2007 en la redacción que le dio el Real Decreto-ley 7/2021, que traspuso la Directiva (UE) 2019/771. Si todavía lees por ahí que la garantía es de dos años, esa información está desactualizada. Cubre defectos de fabricación y falta de conformidad con lo pactado: costuras que se abren, un bordado que se descose, una visera partida de fábrica, un color que no es el aprobado. No cubre el desgaste normal ni los destrozos por un lavado inadecuado.
El vendedor es Mercadonet Global S.L., CIF B98407901, con domicilio en Ptda Cortixelles 98, 46900 Torrent (Valencia). El detalle completo de plazos, gastos de retorno y modelo de formulario está en la política de devoluciones y en el aviso legal.
Una gorra bordada tiene sentido cuando la vas a llevar puesta más de una tarde y cuando lo que va bordado representa algo: un club, una empresa, un grupo, una fecha. El bordado cuesta más de producir que una estampación y por eso el producto no es el más barato del mercado; a cambio, es lo único que sigue igual después de dos veranos de sol y de treinta lavados a mano.
Si lo que necesitas es una gorra para un solo día, con una foto a todo color y sin ninguna intención de conservarla, hay técnicas más adecuadas y no vamos a fingir lo contrario. Si buscas una prenda de uniforme, de equipo o de marca, que se vea seria y que aguante, el bordado sobre una corona de 6 paneles es el estándar del sector por buenas razones.
Y si tienes dudas con el archivo, con el color o con la colocación, pregunta antes de pagar. Un correo de dos líneas ahorra más disgustos que cualquier garantía.
Tres páginas del sitio con la misma técnica aplicada a otras prendas.
Qué mirar cuando el bordado va sobre prenda de uniforme y no sobre una gorra.
Leer artículoBordado de texto corto sobre tejido pequeño: el caso más parecido al de una gorra.
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