Calidad Premium
Nuestra sudadera está hecha con algodón de alta calidad para un uso duradero
Prenda hecha por encargo: se estampa con tu diseño después de confirmar el pedido. Cómo tratamos las opiniones.
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No hay una mejor que las demás: hay una que encaja con tu diseño y con tu cantidad. Esta tabla resume las diferencias; más abajo está el detalle de cada una.
| Técnica | Le va bien a | Cantidad donde compensa | Tacto sobre la prenda | Punto débil |
|---|---|---|---|---|
| Serigrafía | Logos planos de uno a cuatro colores | Tiradas medias y grandes | Capa de tinta perceptible, más fina si es a base de agua | Cada color es una pantalla: los degradados y las fotos se le atragantan |
| DTG | Ilustraciones con muchos colores y degradados | Desde una unidad | Muy integrado en algodón claro; con base blanca sobre prenda oscura se nota más | Rinde peor cuanto menos algodón tenga el tejido |
| DTF | Diseños a todo color sobre cualquier composición | Desde una unidad | Película continua que se palpa al pasar la mano | Menos transpirable; en manchas muy grandes se nota rígido |
| Vinilo textil | Nombres, dorsales, textos y siluetas simples | Unidades y pedidos con datos distintos por prenda | Capa de plástico recortada, con relieve | Nada de degradados; los detalles finos no se pueden recortar |
| Bordado | Logos pequeños y escudos | Desde una unidad, con coste de digitalización | Relieve de hilo, sin capa plástica | Pierde los detalles muy finos y no reproduce fotografías |
Características generales de cada técnica de marcaje textil. No es una comparativa de proveedores ni de precios de terceros: no publicamos tarifas ajenas que no podamos acreditar.
Cuatro cosas que puedes comprobar tú mismo en la ficha y en el pedido. Sin ensayos propios ni pruebas de laboratorio: no las hemos hecho.
Nuestra sudadera está hecha con algodón de alta calidad para un uso duradero
Nuestra impresión DTG/Sublimación garantiza colores vivos y duraderos
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Nuestro precio es competitivo sin sacrificar la calidad
Cuatro garantías que sí están escritas en piedra.
Península en 24-48 h. Pedidos antes de las 14:00 salen el mismo día desde nuestro almacén en España.
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Cada prenda se estampa contra el archivo que tú apruebas, y ese archivo queda asociado a tu número de pedido. No publicamos certificados ni sellos de calidad que no tengamos.
Escríbenos desde contacto con tu número de pedido. Te contesta una persona. No anunciamos un tiempo medio de respuesta porque no lo medimos.
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Esta ficha no publica valoraciones. No tenemos un sistema de reseñas verificadas conectado a los pedidos, y mientras no lo tengamos preferimos no enseñar una puntuación: una nota que nadie puede auditar no te sirve para decidir.
Tampoco encontrarás aquí testimonios firmados con nombre y ciudad. Si has comprado y quieres contarnos cómo ha ido, escríbenos desde contacto: publicaremos opiniones cuando podamos vincularlas a un pedido real.
Lo que sí puedes contrastar antes de pagar: la ficha técnica declarada, la técnica de marcaje que se aplica a tu diseño, el plazo que figure en tu confirmación de pedido y las condiciones de devoluciones.
El título dice «algodón premium». Esto es lo que hay detrás de esa palabra en los datos publicados, y lo que todavía no está publicado.
| Dato | Lo que declara la ficha | Lo que no consta |
|---|---|---|
| Material | Algodón | El porcentaje exacto de algodón y de fibra sintética del tejido de felpa, y la variedad de algodón |
| Peso | 320 g | Si esos 320 g son el gramaje por metro cuadrado del tejido o el peso de la prenda acabada |
| Marcaje | DTG / Sublimación | Qué técnica concreta se aplica a cada diseño. Ojo: la sublimación tiñe fibra sintética, no algodón |
| Colores de prenda | 8 | Cuáles son y si el catalálogo cambia por tallas |
| Tallas | De la S a la XXL | La tabla de medidas en centímetros (largo, ancho de pecho, manga) por talla |
| Certificaciones | Ninguna publicada | Sellos textiles, análisis de laboratorio y auditorías de proveedor |
Si necesitas alguno de esos datos cerrado por escrito —por ejemplo para un pliego, para un pedido de empresa o porque tienes la piel sensible—, pídelo desde contacto antes de pagar. Preferimos decirte que un dato no está publicado a inventarlo.
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En corto: una sudadera personalizada con capucha es una prenda que se marca por encargo con tu diseño, y lo que decide el resultado no es el color ni el modelo, sino tres cosas. Primera, la técnica de marcaje: serigrafía para tiradas grandes de pocos colores, DTG o DTF para ilustraciones a todo color y unidades sueltas, vinilo textil para nombres y dorsales, bordado para logos pequeños que tienen que aguantar años. Segunda, el archivo: vectorial o PNG con fondo transparente a 300 puntos por pulgada medidos al tamaño real de impresión. Tercera, tus derechos: al ser un bien confeccionado según tus especificaciones no cabe el desistimiento por arrepentimiento (art. 103.c del RDL 1/2007), pero sí tienes tres años de garantía legal por falta de conformidad (RDL 7/2021).
Casi todas las decepciones con una sudadera personalizada vienen del mismo sitio: se elige el diseño antes que la técnica, y después se fuerza el diseño a entrar donde no cabe. Un degradado suave en serigrafía de un color no existe; una tipografía de trazo finísimo en vinilo se despega por las esquinas; una fotografía bordada no es una fotografía, es una mancha de hilo. Estas son las cinco opciones reales sobre una prenda de algodón y cómo se comportan.
Es la técnica clásica y sigue siendo la referencia cuando hay volumen. Se prepara una pantalla por cada color del diseño y la tinta se empuja a través de esa malla sobre el tejido. La preparación cuesta tiempo y dinero, así que en una unidad sale carísima y en cien sale baratísima: el coste de las pantallas se reparte entre todas las prendas. A cambio da colores planos, sólidos y muy resistentes al lavado, con una capa de tinta que se nota poco cuando se trabaja con tintas al agua y bastante más con las de plastisol.
Su límite es la complejidad. Cada tono adicional es una pantalla más, y los degradados se resuelven con tramas de puntos que sobre felpa no siempre quedan finas. Si tu logo tiene dos o tres colores planos y vas a pedir camisetas o sudaderas para todo un equipo, la serigrafía es la respuesta obvia.
Funciona como una impresora de tinta que en lugar de papel tiene una sudadera sujeta en una bandeja. La tinta se deposita directamente sobre la fibra y, en algodón, penetra bien: el resultado se integra en el tejido y apenas se palpa. Permite fotografías, degradados y todos los colores que quieras sin que el precio suba por ello, y admite unidades sueltas porque no hay pantallas que preparar.
Tiene dos condicionantes. Uno, la composición: cuanto más algodón, mejor agarra la tinta; en tejidos con mucho poliéster el color queda apagado. Dos, las prendas oscuras: para que un diseño se vea sobre negro hay que imprimir primero una base blanca, y esa base sí se nota al tacto y modifica ligeramente los tonos que van encima. Un naranja sobre base blanca no sale exactamente igual que sobre prenda blanca.
Aquí el diseño se imprime sobre una lámina, se le aplica un polvo adhesivo, se cura y después se transfiere a la prenda con plancha térmica. Es la técnica que más ha crecido en los últimos años porque resuelve el punto débil del DTG: funciona igual de bien sobre algodón, sobre poliéster y sobre mezclas, con colores muy vivos incluso en prendas oscuras y desde una sola unidad.
El precio a pagar es el tacto. El DTF deja una película continua que se palpa al pasar la mano y que no transpira. En un logo de pecho de ocho centímetros da igual; en un estampado que ocupa toda la espalda se convierte en una placa. Si tu diseño es grande y macizo, pregunta si se puede recortar el fondo para que solo quede film donde hay tinta.
Una lámina de vinilo de color se recorta con un plotter siguiendo el contorno de la forma, se retira lo sobrante y se plancha sobre la prenda. Es la técnica de los dorsales y de los nombres, y por eso es la que se usa cuando cada prenda del pedido lleva un dato distinto: cambiar un nombre no cuesta preparación nueva.
Solo admite colores planos, uno por lámina, y no reproduce degradados ni fotografías. Los detalles muy finos son su enemigo: si una letra tiene un trazo de menos de un milímetro, el plotter la corta pero al plancharla se levanta. Bien aplicado aguanta muchísimo; mal aplicado, o lavado en caliente, se despega por una esquina y a partir de ahí ya no hay marcha atrás.
El diseño se convierte en un programa de puntadas (esa digitalización se cobra una vez) y una máquina lo cose sobre la prenda con hilo. No hay tinta ni plástico: hay relieve. Es lo que da aspecto de prenda cuidada a un logo de pecho y lo que mejor resiste el paso de los años, porque el hilo no se agrieta ni se descama.
No sirve para todo. Por debajo de cierto tamaño las letras se cierran y se vuelven ilegibles, los degradados no existen y una fotografía es impensable. Sobre felpa gruesa hay que estabilizar bien la zona o el bordado tira del tejido y deforma la prenda. Para un escudo, unas iniciales o el logotipo de una empresa en el pecho, es la opción más duradera.
Merece un párrafo propio porque aparece en muchas fichas, esta incluida. La sublimación convierte una tinta sólida en gas con calor y ese gas se une a las fibras de poliéster. Sobre poliéster blanco el resultado es espectacular: el color queda dentro de la fibra, no encima, y no se palpa nada. Sobre algodón al cien por cien, la tinta no tiene a qué agarrarse y el color se va lavado tras lavado. Si una ficha de una prenda de algodón te anuncia sublimación, pide que te confirmen la técnica real antes de pagar. Esta lo anuncia, y por eso lo decimos aquí en lugar de esconderlo.
La pregunta útil no es «cuál es la mejor técnica», sino «cuántas prendas necesito y cuántos colores tiene mi diseño». Con esas dos respuestas la elección se hace sola.
| Tu caso | Opción que suele encajar | Por qué |
|---|---|---|
| Una sudadera con una ilustración a todo color | DTG sobre prenda clara, DTF sobre prenda oscura | No hay preparación que amortizar y admiten degradados |
| Veinte sudaderas con un logo de dos colores | Serigrafía | Las pantallas se reparten y el coste unitario cae |
| Equipo con nombre y dorsal distintos en cada prenda | Vinilo textil, o serigrafía para el logo común más vinilo para el dato variable | Cambiar el texto no cuesta preparación nueva |
| Logotipo de empresa pequeño en el pecho | Bordado | Aguanta años y da acabado de ropa corporativa |
| Regalo único con una fotografía | DTG o DTF | Son las únicas que reproducen una foto de verdad |
| Diseño enorme que cubre toda la espalda | Serigrafía si hay cantidad; DTG si la prenda es clara | Una superficie grande en DTF queda rígida y no transpira |
Un archivo vectorial (PDF, SVG, EPS o AI) no está hecho de píxeles sino de fórmulas: puedes ampliarlo del tamaño de un sello al de una valla publicitaria sin perder un gramo de nitidez. Si tienes el logotipo original de tu empresa o de tu club, casi seguro existe en ese formato aunque a ti solo te hayan pasado el PNG del correo. Pídeselo a quien lo diseñó: es la diferencia entre un contorno limpio y un borde dentado.
Si trabajas con mapa de bits, la regla es 300 puntos por pulgada al tamaño que va a tener impreso, no al tamaño que ocupa en tu pantalla. Un archivo de 1.000 píxeles de ancho da de sobra para un marcaje de ocho centímetros en el pecho y se queda corto para una espalda de treinta. Ampliar la imagen en el ordenador no añade información: solo hace los píxeles más gordos, y eso se ve en la prenda mucho más que en el monitor.
Manda un PNG con transparencia real, no un JPEG con fondo blanco. Un JPEG no guarda transparencia, así que ese rectángulo blanco alrededor de tu logo se imprimirá tal cual sobre una sudadera gris. Y al revés: si tu diseño tiene partes blancas intencionadas sobre prenda oscura, avísalo, porque en algunos flujos el blanco se interpreta como «aquí no hay tinta» y esas zonas salen del color de la prenda.
Tu monitor emite luz y trabaja en RGB; una impresora textil deposita tinta y trabaja con un espacio de color más corto. Los azules eléctricos, los verdes fosforito y los naranjas muy saturados son los que más se apagan al pasar al tejido. Si el tono es identitario —el rojo exacto de tu marca, por ejemplo—, indica la referencia Pantone o el valor CMYK en lugar de fiarte de lo que ves en el móvil, y asume que sobre felpa jaspeada ningún color sale igual que sobre tejido liso.
La posición discreta de toda la vida, la de la ropa corporativa. Va a la altura del corazón, unos centímetros por debajo de la costura del hombro y alineada con el cuello. Admite logotipos pequeños y es donde mejor luce un bordado. Ojo con las sudaderas de cremallera: el marcaje no puede cruzar la abertura.
Aquí empiezan los problemas propios de la capucha. Los cordones con sus ojales atraviesan la zona alta, y más abajo aparece la costura superior del bolsillo canguro. Entre esas dos barreras queda una franja más estrecha de lo que la gente imagina, así que los diseños frontales grandes suelen quedarse en un ancho moderado o desplazarse a la espalda.
La superficie limpia y grande de la prenda, sin costuras ni bolsillos por medio. Es el sitio natural para ilustraciones, para el nombre de un equipo o para un lema. Conviene bajar el borde superior del estampado unos centímetros respecto a la costura del cuello: si lo pegas demasiado arriba, la capucha lo tapa cuando la prenda cuelga.
La manga admite marcajes estrechos y verticales, tipo número, fecha o palabra corta, y funciona muy bien como complemento de un logo de pecho. La capucha se puede marcar por fuera o en el forro interior, un detalle que se ve solo cuando la llevas puesta y que gusta mucho en pedidos de equipo. Ambas zonas tienen menos superficie plana de la que parece: son las que más se benefician de mandar el diseño con medidas concretas.
| Posición | Ancho orientativo | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Pecho izquierdo | Entre 7 y 10 cm | Alinear con la costura del hombro; evitar la cremallera |
| Centro del pecho | Hasta unos 25 cm de ancho | Limitado por arriba por los ojales y por abajo por el bolsillo |
| Espalda completa | Formato A3 o similar | Dejar margen bajo el cuello para que la capucha no lo tape |
| Manga | Entre 5 y 8 cm | Mejor composiciones verticales y estrechas |
| Capucha | Marcajes pequeños | La costura central parte la superficie en dos |
Medidas orientativas de uso común en marcaje textil. El área máxima real depende del modelo y de la talla, y se confirma con el archivo de tu pedido.
La letra de la talla es una convención, no una medida. Una L de una marca puede ser la M de otra, y en sudaderas la variación es aún mayor porque conviven cortes ajustados con cortes deliberadamente holgados. El método que no falla: coge una sudadera que ya tengas y que te siente como quieres, extíéndela sobre una mesa y mide dos cosas. El ancho de pecho, de costura a costura justo por debajo de las sisas, y el largo total, desde el punto más alto del hombro hasta el bajo. Con esas dos cifras compara la tabla de medidas del modelo que vas a comprar y elige por números, no por letra.
Esta ficha declara tallas de la S a la XXL pero todavía no publica esa tabla en centímetros, así que pídela antes de pagar. Y ten presente que una sudadera con capucha casi siempre se lleva encima de otra prenda: si dudas entre dos tallas y vas a usarla como capa exterior en invierno, la mayor suele funcionar mejor. En pedidos de equipo, el reparto de tallas es donde más dinero se pierde: recoge las tallas de cada persona con las medidas del método anterior en lugar de preguntar «¿tú qué usas?».
Sobre prenda blanca o muy clara, casi cualquier técnica da colores fieles y el tacto más ligero, porque no hace falta base blanca. Sobre prenda oscura hay que imprimir esa base, y eso añade cuerpo al estampado y desplaza ligeramente los tonos. Los grises jaspeados, que son mezcla de fibras de dos colores, se comen algo de saturación y hacen que los colores claros pierdan fuerza. Y en los tonos fluorescentes o muy saturados de la prenda, el marcaje siempre compite: un logo azul marino sobre una sudadera azul noche existe, pero no se ve a dos metros.
La combinación más segura sigue siendo contraste alto entre prenda y diseño. Si tu logo tiene una versión en positivo y otra en negativo, manda las dos y deja que se aplique la que corresponda a cada color de prenda.
La tinta y el adhesivo terminan de asentarse durante los primeros usos. Espera unas horas antes del primer lavado, hazlo del revés y en frío, y evita meterla con prendas de cremallera o corchetes que puedan rozar el marcaje dentro del tambor.
Del revés, en frío o a 30 grados, ciclo corto y centrifugado suave. Detergente normal, sin lejía ni quitamanchas con oxígeno activo sobre el estampado. Saca los cordones si tu lavadora tiende a enredarlos y cierra las cremalleras.
La secadora es el enemigo número uno tanto del marcaje como del algodón, que es la fibra que más encoge con calor. Tiende la sudadera a la sombra, en horizontal si es pesada, para que el peso del agua no dé de sí los hombros. Si necesitas plancharla, hazlo del revés y no pases nunca la plancha directamente sobre la tinta, el vinilo o el film.
Un cuarteado a los pocos lavados no es desgaste normal: apunta a un curado insuficiente o a una aplicación defectuosa, y eso entra dentro de la falta de conformidad. Haz fotos, guarda el número de pedido y reclámalo. Un cuarteado después de dos inviernos de uso diario y cincuenta lavados es otra cosa.
Logo común en el pecho, nombre y dorsal en la espalda. Suele salir a cuenta combinar técnicas: el elemento repetido en serigrafía y el dato variable en vinilo. Pide un reparto de tallas por escrito y añade una o dos unidades de margen: cuando el pedido está cerrado, sumar una prenda suelta después cuesta casi lo mismo que el resto junto.
Despedidas, congresos, quedadas, aniversarios. Aquí manda la fecha, así que lo primero que hay que cerrar es el plazo, no el diseño. Trabaja con un diseño de pocos colores, apártate de los detalles finos y no dejes la aprobación del arte para el último día: cada corrección consume tiempo de producción.
Prioriza durabilidad sobre espectacularidad: bordado en el pecho, marcaje discreto en la manga y un color de prenda que aguante bien el uso. Guarda el archivo vectorial aprobado con el número de pedido para que las reposiciones de dentro de un año salgan idénticas. Y comprueba que el logotipo que mandas es la versión vigente de tu manual de marca, que es un clásico.
El riesgo aquí es la talla, porque no puedes preguntar sin destripar la sorpresa. Tira de una prenda que esa persona ya tenga y mide. Y recuerda que, al ser un producto personalizado, no vas a poder devolverla por arrepentimiento: es el caso en el que más vale dedicar cinco minutos a medir que confiar en la intuición.
Una prenda personalizada no tiene mercado de segunda mano: si te equivocas de talla o de nombre, no hay a quién vendérsela. Por eso la comprobación previa vale más aquí que en cualquier otra compra de ropa.
Encargar una prenda con un diseño no te da derechos sobre ese diseño. Los escudos de clubes, los logotipos de empresas, los personajes de ficción, las portadas de discos, las ilustraciones que encuentras en internet y muchas tipografías están protegidos por derechos de autor o por marca registrada, y su titular puede actuar contra la reproducción aunque sea para uso privado y en una sola unidad. Con tu propio logotipo, con una foto tuya, con una ilustración que hayas encargado y pagado o con material bajo licencia que permita uso comercial no hay problema.
Hay dos matices que se pasan por alto. El primero, las fuentes tipográficas: muchas licencias gratuitas cubren el uso personal pero no la reproducción sobre producto vendido. El segundo, la imagen de las personas: si vas a estampar la cara de alguien, necesitas su permiso, y ese permiso es de la persona retratada aunque la fotografía la hayas hecho tú. Con menores, el permiso corresponde a quien ejerza la patria potestad.
En una compra a distancia lo normal es disponer de 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones, con derecho a comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física (arts. 102 a 108 del RDL 1/2007). El artículo 103.c excluye de ese derecho el suministro de bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados, y una sudadera estampada con tu archivo está en ese supuesto. La exclusión alcanza al arrepentimiento y a nada más: no ampara las negativas absolutas a admitir cualquier retorno de mercancía ni las cláusulas que condicionan el reembolso a que el paquete llegue precintado: aplicadas a un producto defectuoso, son abusivas.
Desde la reforma del RDL 7/2021, los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 tienen tres años de garantía legal de conformidad frente al vendedor, no dos. Durante los dos primeros años se presume que el defecto ya estaba en la entrega, de modo que no eres tú quien tiene que probarlo. Cubre lo que no se corresponde con lo pactado: talla equivocada, diseño distinto al aprobado, marcaje descentrado, costuras que ceden, un estampado que se descama a los pocos lavados. No cubre el desgaste por uso ni los daños causados por un cuidado contrario a la etiqueta.
Cuando una tienda anuncia una rebaja tachando un precio anterior, el artículo 20 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista, en la redacción que le dio el RDL 24/2021 al transponer la directiva de modernización del consumo, obliga a que ese precio anterior sea el más bajo aplicado en los 30 días previos. Un descuento permanente no es una rebaja, y comparar la compra única con la cuota de una suscripción tampoco es tachar un precio: son modalidades distintas del mismo producto.
Guárdate tres cosas: el archivo exacto que aprobaste, la confirmación del pedido con el plazo y el importe, y las condiciones de devolución que están publicadas en el momento de la compra. Con eso, cualquier reclamación se resuelve rápido. Empieza siempre por escrito con el vendedor; si no hay acuerdo, puedes acudir a la oficina municipal de información al consumidor o al servicio de consumo de tu comunidad autónoma.
Hay tres situaciones en las que conviene parar. Si no tienes claro el diseño y esperas «verlo cuando llegue»: al no haber desistimiento por arrepentimiento, la prenda se queda contigo tal cual. Si necesitas la sudadera para pasado mañana y aún no has cerrado el archivo: la producción por encargo no se acelera con buenas intenciones. Y si el diseño no es tuyo ni tienes permiso para usarlo: ahí el problema ya no es textil.
Fuera de esos casos, es una compra que sale bien con una preparación muy corta. Diez minutos midiendo una prenda que ya tienes, un archivo decente y una decisión consciente sobre dónde va el marcaje resuelven casi todo lo que suele torcerse.
Preferimos publicar lo que consta en la ficha y señalar lo que falta antes que rellenar los huecos con datos que no podemos acreditar. Si echas en falta una medida, un porcentaje o un certificado, pídelo y te decimos si existe.